previous arrow
next arrow
Slider
Slider
Slider

#OPINIÓN

Por: Yayo Vicente

En la mayoría de las entregas de esta columna PANDEMIA, he tratado de explicar las decisiones y actuaciones de las autoridades sanitarias. Con lo poco que se conocía del virus SARS-CoV-2 y de su comportamiento epidemiológico, las medidas estuvieron basadas en sentido común, lineamientos de organismos internacionales y la disponibilidad de recursos. Poco a poco algunas medidas se actualizaron a partir de nueva información y de más recursos.

Mis compañeros, colegas y amigos han hecho bien, pero esta vez me aparto del optimismo y expectativa creada, espero estar equivocado… En los primeros ensayos, dijimos que la ruta de salida era la vacunación y que mientras tanto había que hacer esfuerzos heroicos para salvar a los pacientes que enfermaban gravemente.

El mundo ha estado en un frenesí, ensayando y elaborando vacunas con distintas tecnologías (vectoriales, ARNmensajero y atenuadas), ya tenemos una en el país y se está aplicando. En el ámbito del tratamiento, el éxito todavía no parece próximo. Se brinda terapia de sostenimiento y sintomática, y se espera que la enfermedad sea superada por el paciente, lo que ocurre algunas veces.

El estetoscopio del epidemiólogo es una calculadora. Algunos modelos matemáticos son de alta complejidad, requieren equipos de procesamiento de datos muy poderosos e información compleja. La interacción entre huésped, agente y ambiente, tiene tantos factores que pueden combinarse de muchas maneras, que el diagnóstico y seguimiento de la salud poblacional es complejo. Cuando el agente es nuevo y se introduce en una población virgen, hasta lo inesperado es posible.

La evolución se basa en el azar, la mayor parte de las veces las combinaciones resultan en fracasos. De vez en cuando, sucede un resultado exitoso, precisamente ese triunfo evolutivo de un virus del grupo de los coronavirus, es lo que nos tiene arrinconados. Nunca sabremos de cuántos demonios nos hemos salvado.

Los números no mienten

Estamos en la peor crisis sanitaria (social y económica) de todos los tiempos. La vía de salida es una suficiente vacunación. Cuando venimos de Alajuela a San José a las 4:00 am, el tránsito es fluido y llegamos rápido al destino. Si salimos a las 7:00 am, nos atascamos entre tanto vehículo, la calle parece desfile de elefantes de circo (moco con rabo) y en ocasiones nos detenemos definitivamente.

Los 19 kilómetros entre Alajuela y San José, a una velocidad moderada de 80 kilómetros por hora, deberían recorrerse en 15 minutos (a las 4:00 am) pero en hora pico el trayecto toma una eternidad. Todavía peor si están trabajando en el mantenimiento de un tramo, ocurrió un accidente o si la policía espera al juez para levantar un cadáver. Hasta que no interrumpamos la circulación viral con suficientes obstáculos (personas inmunizadas + medidas de bioseguridad), no conseguiremos ningún impacto.

Dificultar la circulación viral, es lo que hacemos al vacunar. El efecto es inelástico, lo que merece explicarse. No es que si vacunamos un poquito la epidemia cede un poquito y que si vacunamos un poco más, la enfermedad se repliega un poco más. El punto cuando la curva epidémica se desploma, como arrojar una bola de billar desde lo alto, se le llama tasa útil de vacunación y sucede cuando la vacuna se ha puesto a tantas personas que se alcanza la inmunidad de rebaño.

Inmunidad de rebaño

Para alcanzar la tasa útil de vacunación (inmunidad de rebaño), en este caso es necesario vacunar al menos al 70% de la población, es decir 3,5 millones de personas. Todavía no se sabe el tiempo que permanece la protección conferida por las vacunas, ya que los ensayos clínicos no han acabado. Algunas investigaciones preliminares sugieren 3 y 4 meses y existe un “acuerdo” de asumir que la inmunidad conferida de la vacuna sea por 6 meses y que definitivamente no habrá inmunidad de por vida.

Con este último supuesto, las 3,5 millones de personas deben ser vacunadas cada semestre (las poquitas y suertudas personas que se vacunaron en diciembre, pueden quedar desprotegidas el próximo mes de junio).

La vacuna debe ser reforzada, lo que significa el doble de dosis, 7 millones de dosis. 270-300 mil dosis por semana y no las menos de 100 mil que nos entregan.

Nos están ENGAÑANDO, hacen una alharaca con cada entrega. 100 mil o menos dosis, es como tirar una tripa al estero de Puntarenas, ¡NO SIRVE PARA NADA! Menos de 300 mil dosis semanales es un insulto, una estafa, un engaño grosero.

Pero hay más…

Me dicen directores de clínicas y EBAIS, que no tienen capacidad para triplicar la cantidad de vacunaciones que hacen. El esfuerzo que si se hizo para aumentar las camas-UCI, no se está haciendo en el plano preventivo. Vimos con orgullo costarricense, la transformación del Centro Nacional de Rehabilitación, en el CEACO (Centro Especializado de Atención de Pacientes con COVID-19), lo mismo se hizo en la nueva torre norte del Hospital Calderón, Hospital Siquiátrico y hasta el Hospital del Trauma del INS.

Otra vez los números nos pueden ofrecer una idea objetiva de lo que no hacemos: hoy tenemos poco más de 100 mil personas con la vacuna completa (primera vacunación + refuerzo, unas 100 mil personas con la primera dosis (se guardan las vacunas para la dosis de refuerzo), la suma son unas 400 mil dosis. Han entrado unas 550 mil dosis, lo que significa que se guardan 150 mil dosis, más las que llegaron el martes 23 de marzo (120 mil), tenemos guardaditas 270 mil dosis que sirven para vacunar a 135 mil personas con el esquema completo.

¡Anunciaron dos semanas de vacaciones! Después vieron la torta que se jalaron y algunos centros de vacunación aclararon que no se acogerán a las vacaciones. ¡FELICITACIONES!, por la decisión y comprender que en una crisis nacional, no se interrumpe el paso.

Lejos de la luz del túnel

Están jugando con fuego, no hay nada en reactivación económica y en el ámbito sanitario dejamos de ir bien. Estamos comprando muchos números para ganarnos la lotería al revés:

  1. Salimos de una estación seca y ventosa, para entrar a la lluviosa y húmeda. Condiciones en las que se aumenta la circulación viral y las enfermedades respiratorias como el covid-19.
  2. Las personas cansadas, con una temporal curva epidemiológica en descenso y la falsa esperanza de vacunación, están bajando la guardia.
  3. Pronto nos ingresarán nuevas variantes virales, más peligrosas. Estoy molesto con la agarrada de chancho que nos están haciendo. Con abundante vacunación, muchos que han muerto de diciembre a hoy, estarían vivos y con nosotros. Previsión legal El legislador previó atajos para los casos de crisis y estableció por ley: “Artículo 117.- (1) El Ministerio de Salud, la Caja Costarricense de Seguro Social y cualquier otra entidad estatal, con funciones de salud pública o seguridad social, podrán adquirir medicamentos no registrados, en cualquier momento o circunstancia. En caso de urgencia o de necesidad pública, ese Ministerio podrá autorizar la importación de medicamentos no registrados. Para fines exclusivos de investigación, podrá […]”(1) Reformado por Ley Nº 6577 del 6 de mayo de 1981.LEY GENERAL DE SALUD, N° 5395Parece que el legislador tuvo como intención, liberar de amarras legales a las autoridades sanitarias durante una epidemia o pandemia. No dice la ley registrados aquí o registrados allá, tampoco dice que sean para uso institucional o no. La pregunta es, ¿Estamos ante una urgencia o necesidad pública? Conozco empresarios que pueden traer abundantes dosis de otras vacunas y se toparon con una maraña burocrática. Si estuvieran disponibles en farmacias y consultorios médicos, muchos se vacunarían por sus propios medios, complementando el esfuerzo estatal. Prevenir es mejor que curar Promover, prevenir, curar y rehabilitar son los clásicos escalones de la salud pública, tanto más a la izquierda más impacto y menos gasto. Una enfermedad inmunoprevenible se combate con vacunación y ésta debe ser abundante. La única vacuna mala es la que no está disponible. Cada vez que lleguen menos de 300 mil vacunas, debemos afligirnos, cada vez que queden vacunas engavetadas por falta de capacidad operativa, debemos sentir indignación. Los equipos vacunadores hacen su mejor esfuerzo y no dan a basto. Urge reforzarlos, robustecerlos, no pueden hacer lo imposible y deben continuar con el amplio esquema de vacunación del país. Cada nuevo muerto por COVID-19, es por inutilidad política, es por malas negociaciones. Los presupuestos se han aprobado, las compras se han hecho mediante los expeditos trámites de la CNE, lástima la opacidad que se obtuvo al involucrar al Ministerio de Relaciones Exteriores. No podemos seguir por el mal camino, no debemos enterrar a personas que pudieron no haberse enfermado. ¡Que cada palo aguante su vela!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *