Don Porfirio Leiva, se llevó tremenda sorpresa cuando se dio cuenta que el patio trasero de su casa se había convertido en el nuevo hogar de nada más y nada menos que un jaguar y sus crías.

Comenta este vecino de la comunidad de El Cedral de León Cortés, que fue hace 6 años que vio por primera vez a este felino junto con sus crías cerca de su propiedad.

Según Leiva, en su finca este jaguar se acercó para alimentarse de sus gallinas y conejos, por lo que tuvo que invertir en encierros con mayor seguridad para resguardar a los animales domésticos.

Los Santos Digital, consultó a José Daniel Ramírez, Biólogo Investigador de la Fundación Wildlife , (organización no gubernamental que trabaja para garantizar la prevalencia de la vida silvestre y su hábitat) quien explicó que no es común que ver a estos felinos cerca de las viviendas,» más bien es el ser humano, al ir creciendo la población, quién cada vez con más frecuencia debe buscar zonas cerca de áreas boscosas o alejadas de los grandes centros urbanos para vivir, reduciendo los espacios naturales para que la vida silvestre ocurra. Y de ahí es que se dan precisamente las interacciones entre animales silvestres y el ser humano, debido a que poco a poco nos hemos ido metiendo en su hábitat y ahora compartimos el mismo espacio», destacó el experto.

Por otra parte, Ramírez, agregó que es importante determinar si realmente estos animales cambiaron el hábitat para mantenerse en estos terrenos de El Cedral, o si simplemente están de paso, pues los felinos necesitan grandes extensiones boscosas para sobrevivir.

“Es común que, en zonas rurales, aún con cierto grado urbanización se observen animales silvestres por el simple hecho de que sus hábitats naturales y las áreas silvestres protegidas se encuentran más cerca. En el caso específico de la comunidad de El Cedral, esta está rodeada y presenta gran cercanía a áreas boscosas como por ejemplo la Reserva Forestal Los Santos, la R.F. Río Macho, la Zona Protectora Río Navarro-Río Sombrero, y el Parque Nacional Tapantí-Macizo de la Muerte”, mencionó el biólogo.

Desde la Fundación recomiendan a los pobladores no solo de El Cedral, sino de cualquier sitio donde sean vistos los jaguares, seguir las siguientes recomendaciones para evitar alguna situación peligrosa:

  • Mantener la calma, recuerde que estos animales normalmente solo están de tránsito y eventualmente abandonarán el lugar.
  • No intente asustarlo ni seguirlo bajo ninguna circunstancia, al sentirse acorralado el animal podría reaccionar de forma agresiva.
  • Si el animal está a poca distancia, colóquese en un lugar seguro como en el interior de una vivienda o vehículo.
  • Encierre y resguarde animales domésticos, especialmente durante la noche.
  • Comuníquese con las autoridades ambientales de SINAC, u otra institución u organización que trabaje con conflictos entre vida silvestre y comunidades.

Por último, el experto fue enfático en que los jaguares no son peligrosos para el ser humano, sino que ante la presencia del hombre pueden sentirse amenazados.

Los datos reflejan que en Costa Rica nunca se han dado ataques de jaguares. Daniel Ramírez señaló que, “en la vida silvestre solo se cuenta con registros de ataques a humanos en el Amazonas de Brasil y Las Guyanas, donde los jaguares, a pesar de ser la misma especie que la que tenemos en CR, suelen ser más grandes. Estos ataques al parecer también se relacionan con una baja disponibilidad de presas para el jaguar en la zona, por lo cual buscan compensar esta falta de presas con otros elementos”.

El jaguar, al ser el depredador más grande de la región, podría alimentarse prácticamente de cualquier tipo de vertebrado, sin embargo, en Costa Rica se sabe que tienen una preferencia por presas de tamaños medianos como saínos, chanchos de monte, venados, tortugas marinas, y armadillos.

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